Monday, August 19, 2013

Culpables juntos

Seamos culpables juntos. Miremos para otro lado y hagamos de cuenta que no hace frío afuera. Podemos recorrer cada parte de nuestros cuerpos mientras los hambrientos lloran de dolor. Seamos culpables de que nos importe una mierda. Solo quiero que me lleves el desayuno a la cama, con tostadas de ser posible. Tengamos una vida hedonista, llena de placer y de sexo. Vivamos llenos de besos y caricias porque somos culpables.
Tus palabras te hacen culpable
Tus deseos te hacen culpable
Tu boca te hace culpable
Tus ojos son culpables
Tu lengua es culpable

Nacimos culpables, siempre culpables. Tus dedos son culpables por tocarme y mi piel es culpable por dejar que la toques. Permanezcamos culpables mientras esta mentira de amor siga en pie. Mientras seamos jóvenes, mientras los demás se pudran y mientras la culpa nos siga consumiendo el alma.

Saturday, June 29, 2013

La mano en el dulce de leche

Es una sensación nueva, ¿sabés? Es como meter la mano en dulce de leche, te encanta al principio pero lo mejor de todo es sacar la mano y empezar a chuparte los dedos. ¿Cómo se hace para mantener esa sensación? me preguntaste una noche, y te respondí que lo mejor es no dejar de hacerlo, aunque eso signifique que nos perdamos en un minuto. “Ya nos perdimos” me dijiste, porque estas cosas son así, suceden como sucede que hoy llueve. El frio nos hizo un favor. No fue el inverno, sino el frio que sentíamos por dentro hizo que buscásemos calor. O por lo menos el mío. Mi frio se juntó al tuyo. ¿Cómo hacés para parecerte al pasado? Te pregunté, pero me dijiste que no eras el pasado, que eras el ayer y que eso no es lo mismo. A veces te miro con desconfianza, y vos me mirás como no entendiéndome. Una combinación algo extraña y atrayente. Entre sábanas nos descubrimos y nos buscamos. Yo no estaba buscando y ¿vos?, la verdad no lo sé. Hoy sé poco. Vos sabés un poco más porque sos más grande, pero la cantidad no es cualidad, me dijiste y me dejaste pensando. Mis dedos se sientes raros cuando te tocan, es como si estuviese tocando el aire, el viento, el frio. Te atrapo entre mis piernas y me hacés reir. Mi risa queda impregnada en tus paredes. ¿Qué hora es? me preguntás y me acurruco en tus brazos haciendo de cuenta que no te escuché.

Monday, May 27, 2013

Desvestir los ojos

Siente los pasos desvanecerse en el eco de la tarde, una tarde como cualquiera. Aburrida, tibia. No hay nada en la televisión. La heladera está llena de comida pero no tiene boca para poder comerla. Los estantes están llenos de música, pero no tiene oídos para escucharla. La cama está llena de cuerpos pero no tiene manos para tocarlos. Quiere desvestir los ojos, quiere sacarles la ropa para dejarlos desnudos. Tiene una máscara con una boca dibujada, detrás de la máscara hay un vacío, un agujero y una cortina de plush. Recuerda el día en que tuvo miembros, en que tuvo boca, en que tuvo oídos, en que tuvo manos. Hoy solo tiene un agujero por donde se le escapa el viento, su hálito vital. Vomita hojas secas por su orificio sin labios. Llora dolores arcaicos que ya no recuerda. Piensa en el tiempo en que fue feliz y la melancolía se le mete entre los dedos. Hoy podés verlo ahí, sigue llorando y vomitando, en una eterna tarde tibia.

Friday, February 10, 2012

Niña tristeza




¿Cuántas?

Muchas noches te espero, querida tristeza. Venís disfrazada de violeta, lucerito sin pena. Con olor a azufre y los dedos regordetos. Me tocás la frente y me pedís perdón. Me hablás en otra lengua con palabras extrañas, pero estás tan adentro que te entiendo. Me hablás por medio de imágenes borrosas. “Todos pueden entenderme” me decís y la sonrisa se dibuja en tus manos. No te persuadas por mis lágrimas, ni por el hambre que dejás en mí. “¿No te cansás de ver a los niños? te pregunto, pero ya no me escuchás. Te entretiene el viento en la ventana. “Vení tristeza, bailemos juntas” ya me he quedado dormida.

Thursday, January 12, 2012

Polvo y risa.

Yo no podía creer que estabas hecho de polvo. Siempre me pareciste tan similar a la sustancia que me asustaba. Cada vez que te tocaba te retorcías y te escurrías. Si te besaba te volvías duro y si te pensaba tu risa retumbaba en el interior de mi cabeza. Pero ¿cómo oír tu risa si te reías sin sonido? Tu risa solo era visible desde arriba. Desde abajo solo podía ver unos labios finos y fríos. Fríos y gruesos. Ambos a la vez. Si te tocaba el ombligo me decías que te dolía, que te daban ganas de hacer pis. Vos me tocabas a mí, y yo no decía nada, pero me daban ganas de reír. Mi risa no era como la tuya, la mía sonaba, la mía era fuerte. Esa noche en la cama nos reímos pero solo recuerdo mi risa. ¿Por qué escondías la tuya? Ahora me doy cuenta que estabas hecho de polvo.

Wednesday, October 19, 2011

Restaurant chino

Dos hombres reían y pensaban que eran dos hombres. Uno de ellos trajo un cachito de comida de un restaurant chino. Ambos comieron gustosos. No tenían para tomar así que "el otro de ellos" se cortó el dedo y le dio de beber a su amigo. Ya eran amigos, dos amigos. Comiendo y bebiendo uno del otro frente a un restaurant chino.

Tuesday, August 9, 2011

Mujer-guerra (I)



Mujer ¿Dónde estás? ¿A dónde te llevaron tus aires de revolución?
Abandonaste el hogar y las femeniles labores.
Te fuiste durante el día dejando atrás retoños mojados y camas hechas.
Cortaste tu cabello y laceraste tus mejillas con varas de hierro.
Ya no tenés piel en tus labios, ni anillos en tus dedos.
Dejaste de ser mujer para ser mujer-guerra.
Y eso me llevó a la destrucción.